El mundo incinerado

¿Será que la amenaza de un planeta calcinado está afuera o se encuentra en nuestro interior? ¿Existe o cuál es "la" realidad? ¿Y cuál, dónde, hasta cuándo es este ámbito terrestre? Quien relata interpela a los lectores, los lleva por caminos que una y otra y otra vez los induce a la interrogación.

Nuevo libro. Presentación online el sábado 12 de diciembre.

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Nuevo libro - El mundo incinerado

¿Será que la amenaza de un planeta calcinado está afuera o se encuentra en nuestro interior? ¿Existe o cuál es "la" realidad? ¿Y cuál, dónde, hasta cuándo es este ámbito terrestre? Quien relata interpela a los lectores, los lleva por caminos que una y otra y otra vez los induce a la interrogación.

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Vivir duele

Acaso Lispector fue capaz de poner en palabras nuestra más honda humanidad, a veces plena o feliz, en ocasiones mísera, decadente. Y casi siempre solitaria.Y de pronto entonces nos parece estar dialogando como si fuera con una intensa amiga, una hermana de la vida y por qué no una paciente que sufre pero además se regocija o repentinamente se burla del dolor.

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Andar ligero

Foco, hacer foco. Más. Enfocar con los lentes y con gran lentitud visual. Mirar con tanto esfuerzo hasta que se te achinen los ojos. Es peor en medio de una tormenta porque entonces hace falta concentrarse todavía más. Ahora adelantar un pie, inclinarse como un junco para estirar el cuello.

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Palabras pozo

Amanece traslúcida, cada vez de amarillo.
Ella se incorporó.
Se sienta ahora en el borde de la cama.
Se mira, enajenada y somnolienta,
al espejo (que ocupa la puerta del placard).
Un block de notas torpes se arrellana en sus piernas.

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Pleno de ausencia

Había llegado el momento en que el silencio es homenaje, la hora en que la tarde se desgaja en colores y casi todo enmudece. El paisaje impreciso me cubrió de nostalgia, sentimiento arraigado en el centro de lo que no consiguió ser indestructible: la gloria perseguida, alcanzada y extraviada en un espacio terrestre tan breve...

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La luz es otra cosa

Querido Joaquín: ayer te soñé fecundo, sí, aunque una voz de noche intentó convencerme de lo peor.¿Cómo creer semejante imprudencia? Otra humorada pesimista, pensé. Un artilugio más del Gran Poeta, padre que me desaparece por segunda vez, adivinador de mis pupilas lastimadas.

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Amansalva

Como quien sale al mundo por vez primera
ella extiende límite a su llanto:
la ronca huella
no su calor

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No toda belleza redunda en felicidad

Piedras para estrenar
El día tóxico cae sobre mis huesos
La incertidumbre resplandece
Un hombre hace gestos al costado de la autopista
Aquí ocurre el mundo
Comunión que se espera del cielo

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Los trofeos del abandono

Soy la que ingresa en la noche armada hasta los dientes, con espadas mezquinas, con infieles y tristes proyectiles de capitulaciones.

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Acerca de mí

Ingresé al territorio de los libros como quien encuentra, sin saber que lo estaba buscando, un refugio seguro desde el cual ejercer su rebeldía juvenil. En mi casa de infancia la biblioteca era un mueble con adornos y algunos manuales Lo sé todo bastante aburridos y que aún así me llevaban a otros ámbitos posibles. Eso sí, nada de literatura. Pero hubo un día en que un amigo de la familia me hizo un bello regalo cuando cumplí… ¿diez, once años? Era el libro Mujercitas, de Louisa Alcott. Todavía recuerdo hasta sus tapas amarillas duras y el olor tan peculiar de la tinta y el papel grueso, áspero. Estaba fascinada por la vida de esas jóvenes (sobre todo la protagonista, Jo) que entonces, nada parecían tener en común con mi vida.

Lejos estaba yo de saber o apenas sospechar si querría ser escritora… pero me impactó fuertemente el carácter rebelde de Jo para su época. Recuerdo con gran placer la sensación de sumergirme en esos otros mundos que me distraían de la violencia social y familiar que me rodeaba.